Ante la noticia y el amarillismo


Jorge Julio Méjía: Comunicar para la paz
¿Qué es lo que venden los medios de Comunicación Social? ¿Noticias o espectáculos? La respuesta es completamente subjetiva. La responsabilidad de la noticia está más allá del periodista, del editor o del medio de comunicación, ya que, responde a las demandas de la audiencia; es decir, los medios producen lo que la gente quiere ver, oír o leer.

La sala “Charles Chaplin” de la Universidad de Los Andes –Núcleo Universitario Rafael Rangel”–, ubicada en la Casa Carmona, es el sitio por preferencia para albergar a los especialistas y conferencistas a la hora de compartir sus saberes con los estudiantes de esta casa de estudios universitarios y con la comunidad en general.

Jorge Julio Mejía, padre jesuita, referencia obligatoria a la hora de hablar de “Comunicación para la paz” no estimó tiempo para compartir su amplia experiencia y saberes con la comunidad trujillana.

Desde el momento que se dio a conocer que la clase de Peri9odismo Digital se sustituiría por una conferencia que más que para el aprendizaje serviría para reflexionar sobre el cómo abordar los hechos, que por su naturaleza refieren a la sensibilidad del ser humano, como es una conferencia sobre “Comunicación para la paz” con el jesuita colombiano Jorge Julio Mejía, una sola pregunta rondaba en mi mente ¿cómo tratar los hechos que pudieran incitar al delito, como por ejemplo la realidad de la corrupción o del narcotráfico?

Dicha interrogante fue despejada cuando el conferencista trató el tema de las narconovelas y compartió con los asistentes, privilegiados de poder estar allí escuchando a un propulsor de la paz desde la comunicación, una anécdota de la noche anterior: comencé a ver los canales de televisión y me llamó la atención ver como los micrófonos de distintas televisoras, todos con sus logos, estaban transmitiendo el llanto de una mujer, que esperaba el cuerpo de ser querido a las afuera de lo que parecía una morgue.

Las palabras, que de manera inmediata, se me vinieron a la mente fueron noticia y espectáculo, entendiendo espectáculo como amarillismo; preguntando de manera seguida al especialista ¿cómo hacemos para dar a conocer un hecho que pueda incitar a delinquir si queremos una comunicación para la paz? La respuesta se resumió en que hay que recordar el rol del Comunicador Social. 

A quienes hoy somos estudiantes de Comunicación Social nos espera un mundo lleno de retos y desafíos al momento que obtengamos nuestro título; nos veremos de manera permanente en un conflicto: el deber ser y cumplir una línea editorial, queda de nosotros cambiar la manera de enfocar las noticias de sensibilidad social y hacer que el hecho no sea amarillista sino noticia, recordando la necesidad de contextualizar.